Bloques de vidrio ¿Tendencia o herencia?

Un material que nunca debió dejarse de lado

Hay materiales que cargan con una época. Los bloques de vidrio – comúnmente conocidos como pavés están en ese grupo de materiales. Menciona bloques de vidrio en una conversación sobre interiorismo y casi siempre aparece la misma imagen: el baño de una casa de los 80, la mampara translúcida de un portal o la pared de un edificio de oficinas que lleva décadas sin reformarse. Es difícil disociar un material de los contextos en los que lo has visto repetido durante años. Pero eso no habla sobre el material en sí, sino de cómo se incluyó en los espacios.

El pavés tuvo su momento de uso masivo y, como todo lo que se exprime, acabó siendo símbolo de una época. Cuando algo se convierte en tendencia generalizada pierde su capacidad de sorprender y lo que no sorprende envejece. El problema fue la ausencia de criterio con el que se colocó durante años en todos los espacios, sin preguntarse qué aportaba, qué problema resolvía o cómo interactuaba con lo que lo rodeaba.

El pavés es, en esencia, es un bloque de vidrio que transmite luz sin transmitir imagen. Eso es una herramienta extraordinaria, ya que es capaz de dividir espacios sin generar opacidad. Trabaja con la luz de una manera que ningún tabique convencional puede replicar: la filtra, la difumina y la distribuye. Y tiene una presencia material propia, una textura y un peso visual que en el contexto adecuado no compite con nada.

Un pavés colocado en un espacio contemporáneo, con materiales que dialogan con él y con una función que justifica su presencia, no remite a los ochenta. Una pared de pavés en un baño donde la luz natural es escasa convierte ese espacio en algo que ningún otro material podría generar: una luz velada, casi mineral, que cambia con la hora del día. Una partición de pavés entre dos estancias en una vivienda de planta diáfana resuelve la separación sin clausurar el espacio, sin interrumpir la continuidad visual, sin sacrificar la luz.

Renunciar a un material por lo que fue en otro contexto y en otras manos es renunciar a una posibilidad de diseño y esto – habitualmente – supone una gran pérdida.

Finalmente, es necesario destacar la evolución que han sufrido los bloques de vidrio. Tras una metamorfosis completa, el pavés ha llegado también al mobiliario, convirtiéndose en una tendencia cada vez más presente en mesas, estanterías, barras o piezas auxiliares con un fuerte carácter escultórico. Su capacidad para filtrar la luz y aportar textura lo convierte en una opción tremendamente original para diseñar espacios con personalidad propia y alejados de soluciones convencionales.

re.zeta arquitectos
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